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La más bella del baile

Por: Kalashnikova el December 20, 2013

En momentos como este, preámbulo de nuestra cita pienso en ti muy a menudo ¿sabes? En tu apariencia glacial y tu mirada como de ensueño. Cuando te invito a salir sé que detrás de esa impecable apariencia hay todo un ritual que sólo puedo imaginar. Mi mente se siente en completa libertad de agregar y quitar detalles. Porque no importa cuantas etapas, cuantos pasos tiene el proceso, siempre estas ahí sin fallas, como tocada por un halo de divina perfección.

Imagino que perezosamente te incorporas en tu cama, las sábanas color pistache resbalan sobre tu pecho hasta la cintura mientras te estiras para relajar todos los músculos de tu espalda. Luego bostezas cubriendo delicadamente tu boquita con la mano. Se que te sientes emocionada por nuestra cita y no puedes evitar sonreír. Siempre sonríes, eso es lo que me atrajo hacia ti. He conocido muchas sonrisas, pero ninguna como la tuya. Podrás pensar que algunas partes de ella están mal alineadas o que tus dientes incisivos están más grandes que los demás, pero para mi esos que consideras “defectos” son lo más precioso en ella.

Así, sonriendo, descalza y de puntillas porque el piso está muy frío te diriges hacia el baño. Ya adentro lo primero que haces es abrir la llave del agua caliente seguida por la del agua fría ¿Por qué lo haces? si es más fácil agregar agua caliente de poco a poco para entibiar la ducha. Rápidamente te sales de tus pijamas y para que no te de más frío das un paso hacia dentro. Le plantas cara a la ducha porque debes imaginar que estás bajo una cascada o algo así porque tu sonrisa no abandona por un segundo tu rostro. Luego disfrutando del suave golpeteo de cada una de las gotas tibias sobre tu cuerpo pasas el jabón por cada centímetro de piel demorándote lo que consideras el tiempo suficiente. Aunque seguramente donde tardas más es en el lavado de tu cabello. Shampoo, acondicionador, mascarilla nutritiva, seguramente usas todo eso porque cuando se seca luce y se siente suave como la seda,tus mechones siempre en orden se ondean al unísono cada vez que das un paso. Eres perfecta y todos se quedan pasmados con tanta perfección en movimiento y yo estoy feliz de que seas sólo mía.

Estoy deseando en este momento con todas mis fuerzas acariciar tu rostro, tu cuerpo, verte a los ojos. Demostrarte cómo hemos sido creados el uno para el otro. Tu mirada siempre en la mía y mi mirada en la tuya. Esos ojos que son como dos piscinas de agua salada y que detesto verlos derramar lágrimas. No, no llores, todo va a estar bien. Tendremos una cita y todo estará bien.

Sales de la ducha dejando pequeños charcos a cada paso y envuelta en una toalla que cubre poco más arriba de la rodilla pero poco más debajo de las nalgas vuelves a caminar de puntillas hasta el espejo donde dispones de todo tu instrumental de belleza. ¿Para qué lo necesitas? si tu ya eres bella de por sí. A veces cuando te pones todos esas plastas de maquillaje en la cara me molesta como parece ser un imán para otras miradas, otras miradas que se pasean por tu rostro y tu cuerpo descaradamente. Pero yo se que me amas a mí aunque despiertes otras pasiones además de las mías.

Antes de poner en acción tu instrumental de maquillaje te pones un vestido blanco sencillo que llega a mitad del muslo. Por fin te dispones a adornar aún más tu rostro divinamente proporcionado y atractivo. ¿Sabes? Cuando te vi lo que más me gustó de ti fue tu rostro ovalado de mentón  delicado; tus cejas definidas y tus ojos enormes. Tu reflejo te devuelve la mirada y es como si me viera yo también dentro de tus ojos.

Mirando a tu otra tú en el espejo vuelves a mostrar la hilera de perlas que siempre ilumina tu cara. Sientes el suave y tibio contacto de la carne humana recorriendo tu mejilla. Soy yo. Veo a tu yo cristalina inmóvil,espalda tensa ojos bien abiertos. ¿Qué sucede? ¿acaso no te alegras de verme?. Te acaricio el cabello, aunque aún está mojado, pero emites un quejido de incomodidad. ¿No te gusto ya?. Paso mis brazos por encima de tus hombros e inhalo la frescura impregnada del gel de ducha. Bajo mis antebrazos puedo sentir el latido de tu yugular y yo respondo estrechándolos más.

Sigues sin moverte oigo tus sollozos, no me esperabas ¿verdad? yo sólo quería sorprenderte. Quiero que me respondas así que te pregunto “¿aún me amas? ¿piensas en mí como yo pienso en ti? ¿sabes lo que tuve que hacer para llegar hasta acá” pero tu no respondes, te quedas ahí como en trance y cierras los ojos. Tus labios se separan unos momentos y empiezas a murmurar algo, pero yo no entiendo tus palabras. “Serás la mas bella del baile” afirmo con seguridad.

De repente un golpe. Es la puerta que se abre violentamente. Y al poco tiempo me encuentro en el suelo cara a cara con un tipo que me resopla como toro en todo el rostro. Me resisto, me muevo de lado a lado y de arriba abajo para  quitármelo de encima. Levanto mi cabeza solamente para mirar como dos tipos vestidos de azul con unos trozos de metal resplandecientes en el pecho te escoltan fuera de mi vista.

“Soy detective de la policía del Estado, estás detenido” decía aquel hombre con cuello de toro girándome y sentándose a horcajadas en mi espalda mientras me colocaba unos grilletes en las muñecas. Con la misma brusquedad se levanta llevándome consigo y me empuja hacia la puerta de la habitación. Sigue empujándome hasta que pasamos bajamos por las escaleras donde me vuelvo a resistir inútilmente. El movimiento hace caer a ambos y rodamos por estas.

Siento mi humanidad colisionando contra el piso al pie de la escalera y el detective cae sobre mí sacándome todo el aire en un grito de dolor. Dos oficiales miran la escena sorprendidos, de inmediato se acercan a levantarnos, yo vuelvo a resistirme y les di unas cuantas patadas.”¿A dónde me quieren llevar? ¿por qué intentan separarme de ella?¿qué no ven que es mía? somos el uno para el otro!” les grito.

El detective volvió tomarme de los grilletes para obligarme a caminar.”Maldito perro trastornado” espeta entre dientes.Ya afuera me reciben miles de luces relampagueantes. Sonidos mecánicos y más luces. Giro mi cabeza hacia la derecha, ahí está. Con los brazos alrededor de su figura y las mujeres de uniforme le toman por los hombros en un gesto confortante. Trato de correr hacia a ella pero el detective me tiene bien sujeto. Ella se espanta como ciervo que ve a un lobo y se abraza a una de las mujeres de uniforme.

“Nadie nos separará, jamás” le digo a un metro de distancia.El detective me empuja hacia la patrulla, mientras dos hombres vestidos de blanco se acercan a nosotros. ”¿Qué hace? este es un paciente muy enfermo, tiene que venir con nosotros”

“Podrá recogerlo cuando un juez lo decida, por lo pronto este paciente, este “enfermo” ya hecho suficiente daño…”

Me arroja hacia al interior de la patrulla y cierra fuertemente la puerta. Sus ojos están llenos de fuego, su mandíbula de fuertes facciones tensa y las venas de su cuello de toro bien visibles. Estoy asustado, estoy enojado, me contengo. “No se como vivir sin ella”.

La patrulla se aleja lentamente y yo sólo puedo mirarla una vez más desde lejos, como otras tantas noches. Su mirada en la mía y la mía clavada como cuchillo en la suya, ella como en trance, inmóvil le sonrío y estoy seguro que puede sentir como estoy entrando a su alma.